viernes, 15 de mayo de 2015
Cómo cuidar las heridas con diabetes
Vivir con diabetes tipo 2 significa que tienes la tarea diaria de mantener los niveles de glucosa en la sangre cerca de los valores normales con buena nutrición, ejercicios y tomando tus medicamentos a tiempo. Es una tarea que puede resultar tediosa, pero es la única forma en que puedes mantener el resto de los órganos de tu cuerpo saludables y evitar complicaciones de salud.
La piel es el órgano más grande del cuerpo.
La diabetes puede retrasar la capacidad del cuerpo para combatir infecciones. Cuando los niveles de azúcar en la sangre se mantienen altos permiten el crecimiento y desarrollo de bacterias. Por eso debes tomar acción inmediata cuando en tu piel ocurre un rasguño, corte o picada de insecto.
La diabetes puede ocasionar daños al sistema nervioso y una de las extremidades más afectadas son los pies. La lesión en los nervios hace que pierdas la sensibilidad en los pies. Si estás con los pies al descubierto puede que no sientas cuando ocurra un rasguño, ampolla, corte o picada de insecto en tus pies. Aunque suene exagerado, si no tratas estas simples laceraciones cutáneas pueden infectarse y causar daños mayores.
Pasos para tratar las heridas en tu piel
Limpia la herida. Inmediatamente descubres que tienes una laceración en la piel debes atenderla. El primer paso para evitar una infección es limpiarla. Deja correr agua limpia sobre la herida para quitar el sucio. No uses jabón en una herida abierta, agua oxigenada, ni yodo ya que podría irritarla más.
Sécala.
Aplica antibiótico. Aplica ungüento con antibiótico sobre la herida y alrededor de la herida para que ayude a sanarla y la proteja de infecciones. Debes revisar la herida diariamente para notar el progreso de su curación.
Cubre la herida. Cubre la herida con una gasa estéril. Todos los días debes aplicar antibiótico en el área afectada y cambiar el vendaje. Al cubrir la herida la proteges de golpes que puedan lastimarla y de infecciones. Cuando cambies el vendaje asegúrate que no esté inflamada, con los bordes rojos o supurando pus. Estos son síntomas de infección. Si no notas que la herida va cicatrizando, todo lo contrario, debes visitar al médico de inmediato.
Si el roce del zapato te creó una ampolla, evita reventarla. La piel de la ampolla la protege de infecciones. Si notas una ampolla en tu piel, límpiala, aplica ungüento antibacterial y cúbrela bien con un vendaje hasta que la ampolla sane.
Visita tu médico. Si la herida no sana con medicamentos sin receta es probable que necesites tomar antibióticos por vía oral y tópicos para combatir la infección. Tu médico determinará la seriedad de la herida y si ésta necesita ser atendida en un hospital.
Kit de primeros auxilios y recomendaciones para proteger tu piel
Cuidar de tu piel y protegerla de infecciones debe ser una tarea diaria tal como cuidas tu diabetes. Cuando estés fuera de casa o en tus vacaciones:
Nunca camines descalzo. Empaca zapatillas para el agua si planeas ir a la piscina, playa o lago. Empaca al menos dos pares de zapatos para que puedas cambiarte. No lleves zapatos nuevos. Es aconsejable que vayas a la segura con calzado que sepas que va a ser cómodo. Empaca suficientes pares de calcetines para que puedas cambiarte y refrescar tus pies. Ten siempre a la mano tu botiquín de primeros auxilios para que puedas curar cualquier corte o ampolla. En tu kit de primeros auxilios debes tener ungüento antibacterial, gasas, cinta adhesiva, esparadrapo y vendajes. Nunca lleves una herida al descubierto.
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