miércoles, 14 de enero de 2015
Siete meses después
La burla se expandía, las redes sociales difundían imágenes del ridículo previsible. Amarrados a la costumbre del fracaso, se escuchaban más los augurios del desastre que los detalles del proyecto. Reprobar envalentona, endilga ese heroísmo mediático tan apreciado como efímero. Descalificar concita el aplauso pasajero, emocional. Apoyo para el derrumbe.
En abril del año pasado, el ministro de la Presidencia, Gustavo Montalvo, como presidente de la Comisión Presidencial del Sistema Integrado de Emergencias y Seguridad –SNES-911-, convocó a representantes de los diversos medios de comunicación. El propósito fue explicar el contenido de una atrevida apuesta, destinada a cambiar un aspecto del Gran Santo Domingo. El inicio estaba pautado para mayo.
El proyecto no es capricho, inspiración de ocasión. Tiene el aval de un Decreto -17-13- redactado para cumplir las exigencias de la Estrategia Nacional de Desarrollo que pretende reducir el número de homicidios, de 24.4 por 100, 000 habitantes a 1.2, para el año 2030.
El decreto declara de “alto interés” la existencia de un Sistema que permita al Estado, “mediante el uso de las tecnologías de la información y comunicación” responder las urgencias que se les presenten a los ciudadanos, “a través de los servicios de emergencia establecidos al efecto”. La Comisión Presidencial encargada del SNES está integrada por “el Ministerio de Interior y Policía; Salud Pública y Asistencia Social; Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones; Federación Dominicana de Municipios; Cuerpo de Bomberos; Centro de Operaciones de Emergencias y la Oficina Presidencial de Tecnologías de la Información y Comunicación”. El texto reconoce el aumento de los accidentes de tránsito y la necesidad de transformar los servicios de emergencia, en especial los de seguridad pública. El Sistema procura la transformación de instancias, algunas desacreditadas e ineficientes, como la Policía Nacional, Amet, servicios de Salud Pública, Cuerpo de Bomberos.
Después de conocer los objetivos del SNES, la persona que defendía el intento era sospechosa de pertenecer al oficialismo. Esa pertenencia tan cómoda, cuando es clandestina, cuando paga facturas pendientes, redime deudas inmobiliarias, sustituye a la ARS y a la agencia de viajes. El reto era esperar el desenlace. No podía ser igual la situación con la vigilancia de 1,300 cámaras, 13 camiones de Bomberos, 30 ambulancias, 90 motoambulancias. Algo cambiaría después de capacitar a 5,250 policías, 1,336 agentes de AMET, 914 bomberos.
De nuevo la convocatoria del ministro de la Presidencia. El reporte, siete meses después, más que halagüeño, anuncia el inicio de “una auténtica revolución en la atención de emergencias y seguridad”. El 911 ha recibido 3,169,930 llamadas, contestó 2,944,222, atendió 180,000 y 170,424 fueron clasificadas como verdaderas emergencias, entre ellas 999 conatos de suicidio. Los motivos más frecuentes: Accidentes: 32,626 (18.57%), Persona en Peligro: 19,679 (11.20%), Agresión Física: 19,196 (10.93%), Violencia Doméstica: 14,416 (8.21%). En el DN se produjo la mayoría de reclamos, 33.26%. La Satisfacción de los usuarios es 93%.
Un dato importante atañe al impacto en la seguridad ciudadana. El informe expuesto por el ministro registra la reducción de homicidios y actos delincuenciales. Subraya, además, la importancia de las cámaras que detectaron a tiempo, robos, venta de estupefacientes, violaciones, asaltos, incendios… El SNES abarcará San Cristóbal, Haina, Santiago, Puerto Plata. La Contaminación Sónica estará en la lista de emergencias, a partir del 15 de enero. La inversión ha sido alta. Una de las preocupaciones del ministro es “la sostenibilidad financiera” del sistema. El gobierno ha invertido 6,270 millones de pesos, 1,132 millones recibido como donaciones de organismos internacionales y de Estados amigos. También es necesaria la mejoría de la cartografía, la cooperación de las compañías de teléfonos, la reducción de “llamadas molestosas”, la estabilidad de la energía eléctrica para mantener las cámaras funcionando, el respeto a las leyes de tránsito para permitir el trabajo de las ambulancias. La agenda ciudadana debe incluir la defensa y el cuidado del SNES. Misterio o realidad, el 911 funciona y funciona bien. Su preservación conviene al colectivo.
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