martes, 30 de diciembre de 2014
2015: el año de las oportunidades
El orden de los factores altera el producto, quizá en matemáticas no, pero en economía, sí. Sebastian Edwards -de quien tomo esa afirmación – advierte que el orden en el que distintas medidas de política son tomadas afecta el destino de un gobierno, o de un país. Y es que por más que las políticas económicas sean medibles matemáticamente, el hecho de que siempre serán percibidas social (e individualmente) por los agentes como buenas y malas, aceptables o inaceptables, justas o no, hacen que las mismas, por más factibles que resulten a los ojos del experto, tienen efectos no siempre predecibles en las sociedades en las que estas se aplican.
Un ejemplo negativo lo fueron las medidas de aumento de precios que se tomaron en nuestro país en 1984 como parte del proceso de ajuste económico y que resultaron en un desastre político y social. En España, recientemente, las medidas de austeridad siguiendo la receta de Merkel, ha significado el despertar de la indignación de los españoles. Los ejemplos positivos, sin embargo, no siempre son tan sencillos de encontrar, porque en los ciclos de auge económico es muy poco frecuente que los tomadores de decisión se atrevan a “arreglar” lo que está funcionando bien. El punto, en auge o en recesión, es que el orden de los factores sí que altera el producto… figurativa y literalmente.
El año 2015 es, por primera vez en una década, un año de positivas oportunidades económicas más que de retos o dificultades. El déficit de cuenta corriente de nuestra balanza de pagos, por ejemplo, será el más bajo que hayamos tenido desde el año 2005 (se estima que será de apenas un 3%, equivalente a $1,970 millones de dólares) y eso sin haber tomado ninguna medida. La caída en los precios del petróleo que según los pronósticos más conservadores permanecerán todo el primer semestre del año 2015 nos están brindando una oportunidad que no veíamos desde finales de la década de los 90, cuando el precio Brent llegó a cotizarse a $11 dólares.
Además, el último tirón en el tercer trimestre de la economía norteamericana hace pensar que habrá un crecimiento aún mayor que lo originalmente proyectado para el 2015. Y eso tiene que ser buenas noticias para RD: en materia de exportaciones, visita de turistas y remesas.
Esas oportunidades pueden resultar en una de dos cosas: el plato de lentejas bíblico o el punto de inflexión hacia un desarrollo con inclusión social. Medidas pospuestas por muy dolorosas, como la reducción del déficit eléctrico por la vía de aumento de precios, o del déficit (y endeudamiento) por la vía de grandes reformas fiscales deben adelantarse de forma inteligente, usar el conocimiento adquirido de los mercados financieros para aprovechar oportunidades y, hacer todo el esfuerzo necesario en fortalecer nuestras capacidades productivas y competitivas. Si hacemos así, habrá no un año de bonanza si no una década. De lo contrario, perderemos otra oportunidad por un simple plato de lentejas.
El 2015 debería ser el año del Desarrollo Económico.
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