En una misma sociedad no pueden coexistir 2 códigos contradictorios
Escrito por: JOSÉ BÁEZ GUERRERO
En el periodismo dominicano hay una minoría corrupta que pretende echar mano al relativismo moral olvidando a posta que no pueden coexistir dos códigos éticos contradictorios dentro de una misma sociedad. Mentir, igual que enriquecerse mediante actos ilícitos facilitados por un ejercicio corrupto del periodismo, no puede ser justificado ni excusado aun cuando ocurra también entre políticos u otros oficios y profesiones.
El carácter tendencioso de la prensa dominicana no es nuevo. Es un atributo que nace con ella según puede verse en cualquier manual de historia. Pero mientras anteriormente había divisiones por cuestiones políticas, ideológicas, comerciales, gremiales o patrióticas, actualmente hay poca oportunidad para oír o leer otra cosa que no sean justificaciones espurias de conductas cuyo fin no responde a otro interés que la riqueza fácil a toda costa (o la promoción política que puede ser casi lo mismo).
Quizás lo pertinente sea preguntarse, ¿cómo “se corrompe la palabra”? ¿Sirviendo a causas tan malas que su única justificación es la permanente descalificación del contrario? ¿Clamando por auxilio divino pese a ser confesadamente agnóstico? ¿Asumiendo poses de independencia pese a lo que grita a voces el propio pasado y presente? ¿Fomentando claques de estudiantes cuyas calificaciones dependen del ditirambo digital? ¿Creyendo la “goebbelsiana” propuesta de que los medios pueden crear la realidad más que reflejarla? ¿Negando a otros el mismo derecho de quienes denuncian una “prostitución” de la palabra, para preferir a uno u otro político?
Hace décadas hubo grandes debates entre bandos aparentemente irreconciliables en la prensa criolla, como en los años ’70 y ’80 al calor de la discusión pública sobre la colegiación obligatoria como condición para el ejercicio legal del periodismo, que recientemente comenté. Hoy el CDP es un refugio de periodistas ocupados más con chismes gremiales en torno a su piñata que por velar por la mejor marcha del oficio.
Pocas veces ha vuelto a verse una polarización tan enorme dentro de la prensa criolla. Aquella vez cada quien podía tomar partido abiertamente pues era una cuestión filosófica y política y empresarial. Pero ahora el enfrentamiento referido, que involucra el relativismo moral, es una lucha sorda en la que pocas veces se adivinan los motivos reales de sucesos o acciones dentro de la prensa, como describo en mi libro “Diatribas”. Pese a ello, estoy convencido de que los malucos no se saldrán con la suya.
martes, 10 de septiembre de 2013
¿Cómo se “corrompe” la palabra?
En una misma sociedad no pueden coexistir 2 códigos contradictorios
Escrito por: JOSÉ BÁEZ GUERRERO
En el periodismo dominicano hay una minoría corrupta que pretende echar mano al relativismo moral olvidando a posta que no pueden coexistir dos códigos éticos contradictorios dentro de una misma sociedad. Mentir, igual que enriquecerse mediante actos ilícitos facilitados por un ejercicio corrupto del periodismo, no puede ser justificado ni excusado aun cuando ocurra también entre políticos u otros oficios y profesiones.
El carácter tendencioso de la prensa dominicana no es nuevo. Es un atributo que nace con ella según puede verse en cualquier manual de historia. Pero mientras anteriormente había divisiones por cuestiones políticas, ideológicas, comerciales, gremiales o patrióticas, actualmente hay poca oportunidad para oír o leer otra cosa que no sean justificaciones espurias de conductas cuyo fin no responde a otro interés que la riqueza fácil a toda costa (o la promoción política que puede ser casi lo mismo).
Quizás lo pertinente sea preguntarse, ¿cómo “se corrompe la palabra”? ¿Sirviendo a causas tan malas que su única justificación es la permanente descalificación del contrario? ¿Clamando por auxilio divino pese a ser confesadamente agnóstico? ¿Asumiendo poses de independencia pese a lo que grita a voces el propio pasado y presente? ¿Fomentando claques de estudiantes cuyas calificaciones dependen del ditirambo digital? ¿Creyendo la “goebbelsiana” propuesta de que los medios pueden crear la realidad más que reflejarla? ¿Negando a otros el mismo derecho de quienes denuncian una “prostitución” de la palabra, para preferir a uno u otro político?
Hace décadas hubo grandes debates entre bandos aparentemente irreconciliables en la prensa criolla, como en los años ’70 y ’80 al calor de la discusión pública sobre la colegiación obligatoria como condición para el ejercicio legal del periodismo, que recientemente comenté. Hoy el CDP es un refugio de periodistas ocupados más con chismes gremiales en torno a su piñata que por velar por la mejor marcha del oficio.
Pocas veces ha vuelto a verse una polarización tan enorme dentro de la prensa criolla. Aquella vez cada quien podía tomar partido abiertamente pues era una cuestión filosófica y política y empresarial. Pero ahora el enfrentamiento referido, que involucra el relativismo moral, es una lucha sorda en la que pocas veces se adivinan los motivos reales de sucesos o acciones dentro de la prensa, como describo en mi libro “Diatribas”. Pese a ello, estoy convencido de que los malucos no se saldrán con la suya.
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